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I
y el se satisface al ver a la niña clamando su libertad, entre llanto, gritos y desesperación... En un instante donde lo único que ronda en su cabeza es el deseo, unido a la lujuria y la pederastía, mientras ella se encuentra en el suelo e inútilmente trata de defender su virginidad, y a pesar de su corta edad está perfectamente consciente de lo que está pasando.
Inmersa en una mezcla de sentimientos, ella ruega que la liberen. Sumergida en la ira... y agobiada por la culpa, aunque sepa que no la tiene, la siente...y tiene miedo de lo que pasará después...porque sabe que cuando uno termine seguirá el otro, y nada ni nadie lo podrá evitar.
Ella no sabe si saldrá viva de esto, pero en el fondo, lo que más desea, es morir en ese instante.IIDesafortunadamente, su agonía apenas comienza. Lo anterior sólo fue la introducción al infierno. Creció como una niña devota, como una creyente fiel e ingenua. Ahora cuestiona todo y a todos. Incluso a ella misma. Y en esos momentos, la duda que no puede sacar de su mente, ahora distorsionada, es que si después de eso, ¿puede existir algo peor?
Cada día transcurre, sin novedades. Todo es igual. Ella llora, y no hace nada más que seguir llorando. Llanto.....y en su cabeza imaginando lo que pudo haber hecho para defenderse...lo que pudo haber pasado si hubiese cambiado cualquier pequeño detalle...Tiene ganas de regresar el tiempo, y corregirlo de tal forma en la que nada de esto hubiera pasado.
Por ahora permanece encerrada en su mundo. Un universo recién creado, producto del dolor....negro, tormentoso y deprimente.
Ahora ve a sus amig@s con ojos de desconfianza. A su familia, con los ojos llorosos. Se ve al espejo, y lo que refleja es el asco. El asco que siente hacia su cuerpo. Hacia lo que pasó. Asco de su propia vida.IIIEl mundo real ahora es mucho más duro. Quizá la tortura que sufre en este momento sea tan fuerte como la de su origen. Sabe que tardará mucho en sanar, y aunque esto no se trata de una simple enfermedad física, es un trauma que no puede controlar ni con todas sus fuerzas.
Es horripilante andar por la calle volteando a todos lados. Sentirse perseguida, ostigada...la sensación de vacío sigue alli...pero este vacío es mucho peor, porque es un vacío lleno de miedo...
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